No te salgas de las anchoas en Santoña…

Cuando alguien te dice que ha estado en Santoña, una cosa te viene a la mente, anchoas. Pues sí, eso es lo que todos buscamos cuando vamos a Santoña. Pero no hay nada más?

IMG_2294                                            Paseo de Santoña @ Santoña, Cantabria.

Nuestra visita empieza en el Paseo de Santoña, donde con un tiempo medio de tormenta y a 8 grados, nos cruzamos con un caballero en bañador que acaba de salir del mar quejándose de que le duele un poco la garganta.
Nos dirigimos recomendados por un compañero, a la Taberna Casa Alberto en C/ Santander nº8, donde nos comenta que se comen las mejores anchoas de Santoña, un lugar como nos gusta, solera mires donde mires. Esas estanterías repletas de botellas que hace años nadie toca.

IMG_2279Taberna Casa Alberto @ C/ Santander nº8, Santoña, Cantabria.

Con banderines de equipos de fútbol pinchados con chinchetas. Y con el camarero, que se supone que es Alberto, que debe haber pasado media vida detrás de esa barra.

IMG_2282                         Taberna Casa Alberto @ C/ Santander nº8, Santoña, Cantabria.

Nos pedimos un vino tinto crianza, un queso curado de los que te secan la lengua con sólo apoyarlos en ella y unas anchoas de la zona, qué maravilla de sabores y combinación. El vino, con una acidez, estructura y taninos suaves, tal y como debe de ser.

IMG_2273Taberna Casa Alberto @ C/ Santander nº8, Santoña, Cantabria.

El queso, inmejorable para acompañar a ese vino. Un queso de vaca curado distinto y único. Y como no, las anchoas. Unas anchoas, que aunque venían en lata, como estaban. Sobadas a mano, tiernas, con carne, su punto de sal, sin espinas y con el aceite adecuado para que no pierdan sus propiedades ni su sabor.

IMG_2278                         Taberna Casa Alberto @ C/ Santander nº8, Santoña, Cantabria.

La verdad que la visita a Casa Alberto fue lo mejor de Santoña, ya que nuestra segunda visita a otro establecimiento, no nos sorprendió ni enamoró para volver. El vino fue correcto, pero la comida no se salía de la comodidad de una selección que puedas encontrar en cualquier restaurante común de España. Sorprendido por esta situación, me di una vuelta por las calles cercanas, y la verdad que todos los restaurantes que encontré, eran iguales. Sin arriesgar, ni mostrar un interés para que los que no conocíamos la zona, quisiéramos volver para probar otros platos que se nos pasaran en ese momento.
Eso sí, nos vamos con muy buen sabor de boca gracias a nuestra primera elección, y si alguna vez volviéramos, la Taberna Casa Alberto sería nuestra primera y última parada.

( 4 personas €15 aprox )

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Cocido Montañés sin fin, en el Restaurante La Solana…

La gastronomía de nuestro país, aparte de ser muy amplia, también es exagerada. Depende de donde vayas, te ponen un platito microscópico, o una olla delante de ti, con la amenaza de no levantarte hasta que no te lo termines todo. En este caso, nos sentamos delante de un perol, con la simple amenaza de que se tenía que ver la parte baja metálica del mismo. Estamos locos?

Nuestra visita ha sido en el restaurante La Solana, en Bárcena Mayor, al lado de Santander. Un restaurante en un pueblo de encanto, con su río, casitas de piedra reformadas y calles sin asfaltar. El restaurante se sitúa justamente en el centro del pueblo. Una edificación muy de la zona, pero al entrar le falta ese mismo encanto que se ve por las calles. Un lugar donde recordamos esas largas esperas cuando éramos pequeños e íbamos con nuestros padres de domingo al restaurante de moda para las familias.

IMG_2238Restaurante La Solana @ Bárcena Mayor, Cantabria.

Después de 45 minutos esperando, y una sidra típica de la zona de Cantabria en nuestros cuerpos, nos acomodaron en la parte alta del restaurante, donde más familias con niños nos esperaban. La verdad que el cambio de escena fue agradable, ya que era un poco más rustico que la parte de abajo. Como tuvimos tiempo de darle un vistazo a la carta antes de llegar a nuestra mesa, ya sabíamos lo que cada uno de nosotros íbamos a pedir, así que al acercarse la camarera le soltamos toda las necesidades de golpe.

IMG_2230Sidra típica de Cantabria @ Restaurante La Solana, Bárcena Mayor, Cantabria.

Lo primero fue una botella de Rioja crianza, con el que nos acercaron un aperitivo, ya que nos vieron hambrientos por el rato pasado en la barra del bar.
La comida empezó con un cocido montañés típico de la zona. Una mezcla de judías, berza, chorizo, morcilla de la que se usa en la fabada, morcilla de arroz, costillas adobadas y tocino, mucho tocino. Cuando tienes mucha hambre y te traen semejante manjar, te crees que vas a poder con todo, pero no, ni con mis mejores intenciones logré alcanzar la meta que me había marcado.

IMG_2244Cocido Montañés @ Restaurante La Solana, Bárcena Mayor, Cantabria.

Aun así, después de comerme tres platos, y mis acompañantes hacer también un buen intento, vimos como la camarera se llevaba otra vez hacia la cocina nuestras sobras, para dar paso a los segundos, sí los segundos.

IMG_2245Cocido Montañés @ Restaurante La Solana, Bárcena Mayor, Cantabria.

En mi caso, me pedí unas chuletas de jabalí, acompañadas por unas patatas fritas caseras. Desgraciadamente, después de haberme comido semejante entrante, las chuletas de jabalí, aunque eran pequeñas, parecían esos trozos de carne que los “Picapiedra” comían en sus desayunos. Dos de las chuletas estaban cocinadas perfectamente a ese punto donde la carne se queda tierna, y puedes apreciar el color rojizo en su interior. Con un sabor no muy fuerte. Las otras dos, sobre cocinadas y secas.

IMG_2250Chuletas de Jabalí, Solomillo de Vaca Tudanca y Venado estofado @ Restaurante La Solana, Bárcena Mayor, Cantabria.

Mis acompañantes pidieron solomillo de Vaca Tudanca, con salsas aparte de Queso Picón o Foie, que la verdad estaba riquísimo, aunque las salsas estaban aguadas. Y estofado de Venado en salsa de tomate, muy tierno y rico.
Lo de los postres ya fue por pedir, ya que los segundos nadie se los terminó. Será verdad eso que dicen de que siempre se deja un espacio para los postres? Pues no, en nuestros estómagos no había espacio ni para un grano de arroz. Aun así, nos trajeron una cuajada con miel, un pastel de chocolate y una quesada. Postres de grandes dimensiones también, pero sin nada especial en ellos.

IMG_2252Quesada @ Restaurante La Solana, Bárcena Mayor, Cantabria.

La verdad, que como ya he dicho, la experiencia era un vago recuerdo de los restaurantes familiares de antes. Pero un sitio donde si te has levantado temprano para ir a por setas, caracoles o simplemente para llegar al pueblo andando, vale la pena visitar. Ya que después de los platos consumidos, tendrás energía suficiente para perderte por sus bosques.

Comimos de menú, tres de ellos a €20, y el otro a €12. Todos los platos del menú están en la carta. Calidad precio buena, raciones exageradas.